Un poema para Luca Bertolo –
El poeta y dramaturgo alemán Bertolt Brecht tenía un sentido muy crítico de cómo usar el lenguaje. En otra entrada publiqué la traducción de un poema suyo en el que basándose en la repetición y el ritmo crea una especie de movimiento de ida y vuelta en el sentido del texto, haciendo una de sus llamadas al lector-espectador para que no nos pensemos que lo que tenemos ante los ojos es un mero producto estético.
Precisamente, fue una conversación que tuve con el artista Luca Bertolo, en su estudio de Berlín, una tarde de noviembre, lo que me aclaró la manera en la que estaba escrito el poema de Brecht. Se trata de una pausa que en alemán se produce de manera natural debido a la estructura de participio con la que se compuso el verso: der ihnnen zugedachte Schnee fällt auf die Strasse. Ninguna traducción en español puede hacerle justicia: la nieve que, en realidad, estaba destinada a caer sobre los sintecho, finalmente cae al suelo (gracias –como se ve en el poema– a la intervención de un hombre que les procura cobijo las noches de invierno).
La nieve destinada a sus cuerpos cae sobre el suelo.
El hecho de que en alemán la construcción de participio dé la vuelta al orden lógico del sintagma (der ihnnen zugedachte Schnee: ‘la a ellos destinada nieve’), provoca una pausa, una tensión, unas expectativas que solo se ven resueltas con la dirección de la caída de la nieve (fällt auf die Strasse: ‘cae al suelo’, –no cae sin más, sino al suelo–). Y es ahí, en esa pausa, donde reside el sentido de la ética y de la justicia en el texto de Brecht.
Aquella tarde, mientras Luca me mostraba los dibujos que estaba preparando para una exposición, vimos desde la ventana cómo empezaba a nevar. Su estudio estaba en unos antiguos almacenes en el barrio de Humboldthein. La entrada (Aufgang) era la número 5.
Aufgang 5
Como en aquel poema, la nieve
caía horizontal en el suelo
destinada a ocultar los cuerpos.
La nieve cae horizontal, dijiste
y el sentido está en la pausa
la pausa mía que acentúa la nevada
en ese democrático nevar
sin distinción entre los cuerpos ya nevados.
Y ante la tentación de gritar ¡injusticia!
alguien podría alegar: es la intemperie, amigo.
Por eso Brecht cultivaba la pausa
para no confundir destino con nevada.
Los cuerpos no quieren ser paisaje
deseamos la verticalidad.
Como el invierno, como la luz
latiendo dentro de un dibujo
como declina el desamparo.
Dependemos de cómo se haga el trazo
contenemos el aliento pero no callamos.
¿Hay alguien dispuesto a detenerse?
¿Alguien que se alce en pie para escuchar?
La nieve cae como decía el poema
destinada a los débiles
ya ocultos en el suelo.
Ningún susurro puede deshelar la noche
mas su pálpito ilumina entre los hombres.
Acumula silencio, su manera de hablar.
Somos más que un leve poso.
La nieve
pausa
destinada a caer sobre nosotros.

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